Descartes había propuesto la existencia de dos tipos de conocimiento: el conocimiento intuitivo y el conocimiento deductivo que habían sido inspirados en el modelo del conocimiento matemático. A partir de la intuición de ideas de las que no podemos dudar, se abre un proceso deductivo que nos puede llevar al conocimiento de todo cuanto es posible conocer. Pese a todo Locke añade a esta clasificación cartesiana, una tercera forma de conocimiento sensible de la existencia individual.
Conocimiento Intuitivo
Se da cuando percibimos el acuerdo o desacuerdo de las ideas de modo inmediato, a partir de la consideración de tales ideas y sin ningún proceso mediador. Este conocimiento es el más claro y seguro que puede alcanzar la mente humana. Como ejemplo más claro de conocimiento intuitivo está el conocimiento de nuestra propia existencia, que no necesita de prueba alguna ni puede ser objeto de demostración.
Conocimiento Demostrativo
Es el que obtenemos al establecer el acuerdo o desacuerdo entre dos ideas recurriendo a otras que sirven de mediadoras a lo largo de un proceso en el que cada uno de sus pasos es asimilado a la intuición. El conocimiento demostrativo sería, pues, una serie continua de intuiciones al final de la cual estaríamos en condiciones de demostrar el acuerdo o desacuerdo entre las ideas en cuestión. Pero el ejemplo más claro de conocimiento demostrativo son los postulados o axiomas.
Conocimiento Sensible
Es el conocimiento de las existencias individuales, y es el que tenemos del Sol y demás cosas, por ejemplo, cuando están presentes a la sensación.
Las demás supuestas formas de “conocimiento” no pasarán de ser una probabilidad, o serán englobadas en el ámbito de la fe es decir, en lo que no es conocimiento.
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